Mi estado de embriaguez no me permite verla bien, pero sigo sentado observando, acercando y alejando mi "zoom" para conseguir su mirada.
Aún me acuerdo como eran los días junto a ella, como me besaba en la cama, como miraba y lo mejor; su silencio...Que parecia dormido y callado, pero era un grito alto y fuerte de amor, que se esfumaba con cualquier tonteria de borracho perdido. Perdido como yo. Ahora aún mas.
¿Cuánto el ser humano puede querer? ¿Hasta que punto un hombre sencillo como yo puede desearla? ¿Hasta la muerte?
Lo he pensado también...Pero quiero vivir para probarla de nuevo, la incertidumbre de saber si podre tenerla, lo costoso que es el camino...Son experiencias que merecen la pena. Porque a su lado todo merece la pena.
Me lamento cada noche de haber cerrado esa puerta. ¿El por que lo hice?...No existe, no hay motivos, no los hay cuando el amor es tan fuerte, hasta el extremo de no estar cuerdo y de cometer muchas locuras. Locura de vida junto a ella, tortuosa relacion, laberinto de sensaciones.
Como hacíamos el amor...
Y ahora la veo ahí sentada con su cigarro y su Gin tonic. Observo como pausadamente le da un sorbo y se alborota el pelo. Ella no me ve...Ni espero que lo haga.
Ella lo es todo. Mis monótonas noches en ese bar. La excusa de mis salidas nocturnas. Mi aspecto desarraigado. Mi barba de tres días. Y cuando no la veo puedo buscarla por toda la ciudad perder 24 horas, me da igual. Uno elige sus prioridades en la vida, algunos deciden dedicarla a su trabajo, otros a su familia, la mayoria son estables...
Hoy su falda es mas corta, sus labios mas rojos y yo...Yo estoy mas loco por ella.
2 comentarios:
¡Jo! que bonito.
Ojala alguien haga eso por mi algun dia (pero sin llegar al extremo del acoso claro, que yo veo mucha tele y enseguida emparanoio)
bonito texto!
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