Los malos malísimos de las películas no me convencen.Porque en el fondo todos somos sencillamente eso; malos malísimos. Unos se esconden bajo unos ojos de ángel y otros (para mi los héroes sociales) no se esconden, lo son y punto y se gustan ante el espejo. Asi que no hace mucho mi madre solía recitarme "Caperucita roja" trastocada para que yo me diese cuenta que hay tantas Caperucitas como lobos o quizás más...
En ese cuento ella sinuosa e inteligente engañaba hasta al lobo mas fiero, quien empeñado en su papel oscuro ,por fín había visto los ojos de los pesados años y la derrota en la dulce cara de esa niña.
¿Contradictorio?Bastante. Pero no mas que la vida real, ya que al menos el lobo se resiste al paso de los años y no se "chuta" botox a modo ultravenoso para detener el paso del tiempo.
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